sábado, 8 de octubre de 2011 | 0 comentarios | By: Cristina

Las agujetas

La aparición de dolor muscular a las 24-48 horas después de haber realizado un ejercicio intenso, generalmente fuera de lo habitual, en músculos que no están acostumbrados a la actividad, es una experiencia común tanto en deportistas como en los que no lo son, siendo en estos últimos mucho más intenso. Estas molestias dolorosas se conocen a nivel popular como agujetas, si bien desde el punto de vista científico se denominan dolor muscular de aparición tardía (DOMS) (Drobnic, 1989).
 
Si bien la evolución de estas molestias es diferente según la actividad y resistencia de las fibras musculares de cada persona, el dolor alcanza su punto álgido entre las 24 y 72 horas, disminuyendo después durante los 3-7 días posteriores al ejercicio. La musculatura se siente, subjetivamente, tensa y contracturada, disminuye la fuerza muscular que genera el músculo, siendo dolorosos los movimientos y la palpación de la zona (Drobnic, 1989).

Tradicionalmente el consumo de agua con azúcar se justifica ante la creencia errónea de que el DOMS está causado por las microroturas musculares desencadenas por cristales de lactato. Curiosamente hay un acierto y un gran fallo en esa descripción. Las microroturas son las responsables del dolor. Sin embargo, la causa de las mismas no tiene relación alguna con el ácido láctico.
 
La formación de estos cristales de lactato se justificaba por un problema en el metabolismo de la glucosa. De hecho, esta creencia errónea surge del error conceptual de relacionar la formación de ácido láctico con una mala metabolización de la glucosa. De ahí, la ingesta de agua con azúcar, en un intento de solucionar el problema en la metabolización de la glucosa.

No obstante, diversos conceptos y pruebas prácticas nos permiten comprender que no es el ácido láctico el responsable de este dolor:

*Mediante la técnica de biopsia muscular (extracción de una fibra muscular) no se ha podido encontrar la presencia de cristales de lactato, ni inmediatamente ni a las 24, 48 ó 72 horas después de finalizar el ejercicio físico.
*En reptiles, que curiosamente son los que más ácido láctico generan, no se han encontrado cristales de lactato.
*Las contracciones excéntricas, caracterizadas por producir menor cantidad de ácido láctico, respecto a las concéntricas e isométricas, son las que más DOMS provocan.

Para demostrarlo se puede realizar un sencillo experimento. Se coge un peso moderado con una mano (3-5 kilogramos, por ejemplo) y se eleva hasta depositarlo encima de una mesa o estantería que se encuentre por encima de la altura de los hombros (contracción concéntrica), bajándola con la otra mano (contracción excéntrica). Se realiza el ejercicio 15-20 veces seguidas, repitiéndolo de tres a cinco veces después de un descanso de 5 minutos entre cada serie (no es necesario agotar el músculo). Comparando el grado de dolor sufrido por ambos brazos al día siguiente, se observará que las molestias son siempre más importantes en el brazo que trabaja en contracción excéntrica, o sea, el que baja el peso.

La investigación acerca de su origen y tratamiento ha clarificado que el ácido láctico no es el responsable del DOMS, sino la práctica de actividades donde predominan las contracciones excéntricas, al producirse microroturas en la unión músculo-tendinosa y en los tejidos conjuntivos del músculo (McArdle y cols., 1986; Drobnic, 1989).
 
Para prevenir el DOMS hay que evitar o disminuir el volumen de actividades excéntricas, como correr, saltar, etc., ya que en estas actividades las contracciones excéntricas son frecuentes y de gran intensidad. Hay que dosificar los esfuerzos de una manera progresiva y gradual. Se trata, por tanto, de una medida preventiva.
 
En caso de que hayan aparecido no existe tratamiento alguno que las haga desaparecer, salvo realizar nuevamente un ejercicio similar al que lo ha producido, a una intensidad inferior. La práctica del estiramiento antes y después de cada sesión de entrenamiento no parece tener gran importancia, aunque su utilidad es indiscutible para obtener una mejor adaptación del músculo al ejercicio y una más rápida recuperación. Son muchos los estudios que han analizado la utilidad de diversas medidas de tratamiento, con resultados poco efectivos en la mayoría de ellos. 

Fuente: Profesor López Miñarro.


Perder peso de manera sana


Nuestro cuerpo está conformado por varios tejidos: músculo, hueso, grasa y vísceras. Estos tejidos a su vez están formados por proteínas, agua, minerales y grasa en diferentes proporciones. Por ejemplo, los músculos están formados por proteínas, pero también tienen un alto contenido de agua. Cuando una persona desea perder peso es importante que pierda el exceso de grasa corporal y no se dé la pérdida de otros componentes, como el músculo o el agua. Es recomendable que asistas con un especialista para que determine tu porcentaje de grasa y te explique si realmente tienes que perder peso. 

¡NO TE DESESPERES!

La pérdida de grasa corporal es un proceso lento, ya que 1kg de grasa equivale a 7000 kcal. Se recomienda que la persona consuma 500 a 1000kcal menos de las que gasta al día, lo que producirá un déficit de 3500 a 7000kcal menos en una semana. De esta manera, se perderán de 0.5 a 1kg de grasa por semana. ¿Te parece poco? Verás que si realmente es grasa lo que se está perdiendo, ¡se notará mucho en tus medidas corporales! 

¿QUÉ HAY QUE HACER PARA PERDER GRASA CORPORAL?

1. ¡No dejes de comer!: Si crees que dejar de comer o hacer menos comidas al día es la solución, ¡estás muy equivocado! Esto puede ocasionar una pérdida de peso rápida, pero no sólo de grasa: se dan grandes pérdidas de líquido y de tejido muscular. Además, tu metabolismo se verá afectado haciéndose más lento y volviéndote más propenso a acumular grasa.
2. Menos calorías: Para perder peso es necesario que se dé un déficit de energía para utilizar las reservas de grasa del cuerpo. Debes reducir las cantidades de alimento en cada una de las comidas.
3. Come más veces al día: Esto no significa que vas a comer más, sino que vas a dividir los alimentos que debes consumir al día en mayor número de comidas. Comer pequeñas cantidades más frecuentemente estimula la quema de grasa, reduce el apetito y te ayuda a mantener tu masa muscular.
4. No elimines los carbohidratos: Son la principal fuente de energía en el ejercicio; si los eliminas, se agotarán tus reservas de energía rápidamente, te sentirás fatigado y no tendrás la capacidad de aumentar la intensidad de tu entrenamiento. Para bajar de peso hay que comer menos calorías, pero debes incluir suficientes carbohidratos para rendir adecuadamente en el ejercicio.
5. Consume suficientes proteínas: Son muy importantes para mantener tu masa muscular. Incluye en cada comida alimentos ricos en proteína y bajos en grasa como quesos frescos, yogurt o leche descremados, pollo, pescado, carnes magras, etc.
6. ¡Cuidado con las grasas!: Las grasas tienen funciones importantes en el organismo pero debemos moderar su consumo, ya que son los nutrientes que aportan más calorías. Evita el consumo de alimentos fritos y modera el consumo de aderezos a base de grasas como cremas, mantequillas, mayonesa, etc. Selecciona alimentos bajos en grasa y prefiere las grasas de origen vegetal.

LA SOLUCIÓN: ¡EJERCICIO Y NUTRICIÓN INTELIGENTE!

Con toda esta información te darás cuenta de que para bajar de peso no hay que dejar de comer, sino ¡aprender a comer! El ejercicio es una parte fundamental para lograr que la pérdida de peso sea a partir de grasa y que mantengas tu masa muscular, además de darte múltiples beneficios para tu salud.
Recuerda que para mantenerte en forma no sólo debes cuidarte en los períodos en que quieras perder peso, sino que el ejercicio y una dieta adecuada deben convertirse en un estilo de vida.
martes, 27 de septiembre de 2011 | 0 comentarios | By: Cristina

Apps deportivas interesantes

Mediante esta entrada me gustaría presentaros algunas de las aplicaciones para Iphone más interesantes para llevar a cabo actividad física de cualquier modalidad.

*Runtastic GPS: Tu asistente personal de deporte y salud para todas disciplinas deportivias (correr, ciclismo, gimnasio, nordic walking, caminar, esquiar, esquiar de fondo, patinar, snowboarding, entrenamientos con bicicletas elípticas, tenis, yoga, etc.).

*RunKeeper: Utiliza la tecnología GPS en el iPhone para el seguimiento de su actividad física, que le da resultados comparables a un costoso reloj GPS. Ahora, también puede introducir manualmente sus actividades ¡incluyendo la cinta de correr carreras también!

*Nike+ GPS: Con esta app ya no necesitas sensor para saber la ruta que realizas mientras corres, ni tampoco el ritmo, incluso te los puede ir comunicando para que tú te tengas ni que preocupar. Ponte nuevos retos y encara tus últimos metros con tu canción favorita. Envía el resultado de tu ejercicio a Nikeplus.com y compártelo con tus amigos. Compatible con iPhone e iPod touch. Corre, hazte con esta aplicación.

Beber durante el ejercicio


Por un lado, beber durante el ejercicio puede ser un consejo difícil de llevar a cabo y que en algunas ocasiones, no disponemos de bebida a mano. Además, tan pronto como el primer sorbo de una bebida humedece nuestra boca, los nervios en la boca envían señales al cerebro para reducir nuestra sensación de sed. También, si bebemos demasiado, nos sentiremos incómodos, especialmente si estamos corriendo. A eso se suma el que no bebamos lo suficiente porque no nos satisface el sabor de la bebida disponible. Te ofrecemos algunas ideas para mejorar tu consumo de líquidos durante el ejercicio:  

*Determina tu “déficit de líquidos” durante el ejercicio midiendo tu peso corporal antes y después de un entrenamiento o una carrera. Por cada 0.5kg de peso que pierdas durante el período de ejercicio, tu déficit de líquido es cerca de 0.5L. Por ejemplo, si pierdes 1.5kg durante un entrenamiento de 2 horas, has sudado 1.5L más de líquido del que haz consumido.

*Tu cuerpo puede adaptarse al aumento del consumo de líquido, así, durante futuras sesiones de entrenamiento, incrementarás gradualmente tu consumo (aún cuando no sientas sed) hasta que puedas reemplazar al menos el 80% de tus pérdidas por sudoración durante el ejercicio. En el ejemplo anterior, esto significa que necesitas incrementar tu consumo de líquido durante el ejercicio por 0.80 x 1.5L = 1.2L (Si puedes reemplazar completamente tu déficit de líquidos, es aún mejor, pero no bebas demasiado líquido que te haga ganar peso durante el ejercicio).

*Utiliza una alarma o algún otro método para recordarte que tienes que beber.

*Pide a los entrenadores, compañeros o amigos que te provean de bebidas en lugares y momentos apropiados durante el entrenamiento y la competición.

*Experimenta con diferentes recipientes de bebidas para determinar cuál de ellos te hace más fácil beber mientras te ejercitas. Algunos atletas lo pueden hacer mejor con una botella de presión, otros con una botella de boca amplia.

*Bebe pequeñas cantidades más frecuentemente (cada 15 a 20 min) para minimizar el malestar estomacal.

*Elige una bebida que sepa bien, que contenga carbohidratos y una pequeña cantidad de cloruro de sodio. Los carbohidratos pueden ayudar a mejorar el rendimiento, y el sodio es importante para minimizar la deshidratación y mantener el balance de sodio corporal.

lunes, 26 de septiembre de 2011 | 0 comentarios | By: Cristina

Googlefi

Os presento este proyecto que he encontrado navegando por internet. Se llama googlefi.net y se trata de un buscador especializado en buscar referencias sobre educación física: descargas, foros, unidades didácticas, oposiciones…

Espero que os sea de utilidad.

Frecuencia cardiaca

La toma de la frecuencia cardiaca se puede realizar en diversas partes del cuerpo. La más fácil es colocarse la mano encima del corazón, en la zona torácica izquierda, sobre el músculo pectoral mayor. Otra posibilidad es tomarse el pulso radial, o sea, en la muñeca, colocando los dedos índice y corazón en la zona externa de la muñeca, justo al lado del tendón que pasa por el centro del antebrazo; también es posible recoger este dato en la arteria frontal, apoyando los dedos citados anteriormente en la zona frontal y externa de la frente; por último existe otro sistema, denominado pulso carotídeo, que consiste en colocarse los dedos citados en el cuello, en su zona superior, bajo la mandíbula.
Algunos autores no aconsejan tomar la frecuencia cardíaca en la zona carótida, pues puede provocar un descenso de la frecuencia cardiaca por la estimulación de unos receptores de presión (baroreceptores) que se encuentran en los senos carotídeos. Si se presiona demasiado para localizar la frecuencia cardiaca en la zona carotídea, y los senos carotídeos interpretan que se ha producido un aumento de la presión arterial, se producirá un descenso de la frecuencia cardiaca como respuesta de adaptación.  Puesto que hay que parar de hacer ejercicio para hacer este conteo manual de pulsaciones, un minuto parado reduce las pulsaciones y el resultado final pierde fiabilidad. Hacer el conteo en seis segunos reduce este error pero multiplica cualquier fallo en el número de pulsaciones por 10. Por ello, es conveniente utilizar tiempos intermedios (15-20 segundos), al disminuir el tiempo de parada y limitar la multiplicación del error por 3 ó 4.

Una vez decidido cómo tomar la frecuencia cardíaca, se ha de elegir una de las diferentes fórmulas que existen para calcular el rango de pulsaciones, en base al tanto por ciento de intensidad elegido.
 

Desde hace muchos años se ha venido usando una fórmula que calcula las pulsaciones que deben regir la actividad, a través del cálculo de la frecuencia cardíaca máxima (FCM). Se trata de restarle a 220 la edad de la persona (en años), y al resultado aplicarle el tanto por ciento de intensidad elegido. No obstante, existen varias decenas de fórmulas descritas para calcular la frecuencia cardiaca máxima, siendo 220-edad, de las que generan mayor índice de error.

 
Fc máxima = 220 - edad (en años)
Tomemos de ejemplo a un varón de 40 años y que va a realizar carrera continua al 60%.
220- 40= 180 (Frecuencia cardiaca máxima)
180 x 0,6 (60%)= 108 pulsaciones/minuto
180 x 0,9 (90%)= 162 pulsaciones/minuto
 
 
Este método presenta el problema de subestimar la frecuencia cardíaca ideal para un determinado nivel elegido, en aproximadamente 15 latidos por minuto, por lo que se recomienda ajustarla añadiéndole 15 a la frecuencia cardíaca calculada (Ferrer, 1998).
 
108 pulsaciones + corrección (15)=
123 pulsaciones para realizar actividad al 60%
 
También se puede determinar la intensidad del esfuerzo en base a la frecuencia cardíaca de reserva (FCR) por la denominada fórmula de Karvonen. Consiste en restar a la frecuencia cardíaca máxima (220-edad en años), la frecuencia cardíaca de reposo en la posición en la que se realizará el ejercicio, con lo que se obtiene la FCR; a ésta se le aplica el tanto por ciento de intensidad que oscilará entre el 50 y el 85%, y al valor que resulta se le suma la frecuencia cardíaca de reposo.
 
Este método es el más eficaz porque cuenta con la variabilidad de la frecuencia cardiaca en reposo, o sea, el nivel más bajo de pulsaciones que una persona tiene por el hecho de estar en reposo. En el caso de que se utilice esta u otra fórmula en actividades como la natación, donde el cuerpo está en posición horizontal, hay que realizar un pequeño ajuste, que consiste en restar 10 pulsaciones al resultado final.
 
La elección de uno u otro porcentaje de intensidad dependerá igualmente del estado de forma física inicial, de modo que para personas que se inician se recomienda entre un 50-55%, siempre y cuando su nivel no sea extremadamente bajo (en este caso se aplicaría un 40%). Personas con un nivel aceptable de forma física pueden hacer ejercicio físico a intensidades superiores, sin exceder el 85% puesto que los riesgos se aumentan notablemente.

Para un mismo porcentaje de intensidad existe una variación ostensible en el valor de la frecuencia cardíaca según se use una u otra fórmula, siendo de la Karvonen más fiable al considerar las diferencias individuales de la frecuencia cardíaca de reposo.

Fuente: Profesor López Miñarro.


domingo, 4 de septiembre de 2011 | 0 comentarios | By: Cristina

Bajar pulsaciones


Al igual que el calentamiento, del que hablaremos más adelante, bajar pulsaciones es una parte esencial a la hora de correr. Si bien tu cuerpo te pedirá un descanso en el sofá después de ir a correr, más tarde te agradecerá una relajación adecuada, ya que ésto ayuda a reducir el agarrotamiento y el dolor muscular.

Para bajar pulsaciones es necesario correr al trote o andar de forma relajada entre cinco y diez minutos al final de cada carrera o sesión de entrenamiento. Básicamente, a mayor esfuerzo durante la carrera, mayor necesidad tendrá el cuerpo de bajar pulsaciones. Existen varias buenas razones para bajar las pulsaciones al final de cada rutina de entrenamiento.

Evitar mareos

La razón más importante para relajarse es que una carrera suave permite bajar las pulsaciones del corazón de manera gradual hasta alcanzar el estado de reposo. Si paras de correr de golpe, tus músculos se detienen pero el corazón no vuelve a la normalidad con tanta rapidez. Por contra, continúa bombeando sangre a alta velocidad y ésta se concentra en las piernas, lo que provoca escasez de sangre en otras partes de tu cuerpo, como por ejemplo en el cerebro. Esta es la razón por la que algunas personas se marean tras correr de manera prolongada.

Reducir el dolor muscular

Bajar las pulsaciones también evitará la tendencia de los músculos a cargarse tras el ejercicio. En muchos casos reducirá el dolor muscular después de correr, lo que se conoce formalmente como dolor muscular de aparición tardía (las conocidas agujetas).

DOMS: El dolor muscular de aparición tardía (DOMS, por sus siglas en inglés) describe el dolor y/o el agarrotamiento que se produce en los músculos transcurridas de 24 a 72 horas desde el ejercicio. Suele ser más evidente al cambiar de tipo de ejercicio o aumentar la duración e intensidad de la actividad de manera significativa.
Las causas del dolor muscular se suelen debatir en los diferentes círculos de la ciencia deportiva.